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sábado, 8 de agosto de 2015

MANIFESTACIÓN DE LA CONDUCTA PARTE 3

PENSAMIENTO
Es la actividad y creación de la mente; dícese de todo aquello que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto. 
El término es comúnmente utilizado como forma genérica que define todos los productos que la mente puede generar incluyendo las actividades racionales del intelecto o las abstracciones de la imaginación; todo aquello que sea de naturaleza mental es considerado pensamiento, bien sean estos abstractos, racionales, creativos, artísticos, entre otros. 
Se considera pensamiento también la coordinación del trabajo creativo de múltiples individuos con una perspectiva unificada en el contexto de una institución.

La complejidad de los problemas que determinan la existencia del pensamiento en el ser humano, reafirma su desarrollo como forma superior de la actividad cognoscitiva, que sobrepasa las formas inferiores que están en su base, de las cuales parte. Existe tal cantidad de aspectos relacionados con el pensamiento, que dar una definición resulta difícil.
El pensamiento implica una actividad global del sistema cognitivo con intervención de los mecanismos de memoria, atención, procesos de comprensión, aprendizaje, entre otros. Es una experiencia interna e intrasubjetiva.
Tiene una serie de características particulares, que lo diferencian de otros procesos, como por ejemplo, que no necesita de la presencia de las cosas para que éstas existan, pero la más importante es su función de resolver problemas y razonar: descubrir lo nuevo, formar conceptos, penetrar en la esencia de un fenómeno.

LA PERSONALIDAD
La personalidad no es más que el patrón de pensamientos, sentimientos y conducta de presenta una persona y que persiste a lo largo de toda su vida, a través de diferentes situaciones.
Hasta hoy, Sigmund Freud, es el más influyente teórico de la personalidad, este abrió una nueva dirección para estudiar el comportamiento humano.
Según Freud, el fundamento de la conducta humana se ha de buscar en varios instintos inconscientes, llamados también impulsos, y distinguió dos de ellos, los instintos cocientes y los instintos inconscientes., llamados también, instintos de la vida e instintos de la muerte.
Los instintos de la vida y los de la muerte forman parte de lo que él llamó ELLO, o ID. Y el yo, o ego.

FACTORES DETERMINANTES DE LA PERSONALIDAD
Factores que intervienen en la determinación de la personalidad:
a) El Desarrollo de la personalidad
La primera etapa del desarrollo social que Ericsson identificó es la confianza básica versus desconfianza básica. Esta etapa se inicia en la infancia y termina alrededor de los 18 meses. En estos primeros meses, los bebés desarrollan un sentido de confianza en las personas y objetos de su mundo. Necesitan desarrollar un equilibrio entre la confianza (que les permite establecer relaciones íntimas) y la desconfianza (que les permite protegerse). Si predomina la confianza, como debe ser, los niños desarrollan la virtud de la esperanza: la creencia de que pueden satisfacer sus necesidades y obtener lo que desean (Erikon, 1982). Si predomina la desconfianza, el niño considerará que el mundo es poco amistoso e impredecible y tendrá problemas para establecer relaciones.
De la misma forma que es imposible encontrar dos individuos que tengan la misma apariencia física, tampoco existen dos sujetos que tengan una personalidad idéntica. Incluso poco después del nacimiento, se pueden ya apreciar diferencias entre los individuos en sus reacciones motoras, sensoriales e incluso en las temperamentales. Estas diferencias se acentúan a medida que el niño va creciendo. A este proceso histórico y discriminativo se le denomina desarrollo de la personalidad.
Para comprenderlo es necesario estudiar los condicionamientos biológicos del ser humano y los estímulos del medio ambiente. Este complicado y sutil proceso de interacción biológico-ambiental va configurando las diferentes personalidades y determinando en ellas la aparición de unos rasgos peculiares. Algunas características del desarrollo son la consecuencia de un entrenamiento deliberado por parte de los padres, pero la mayor parte de los rasgos de la personalidad son el resultado de un aprendizaje realizado por el propio sujeto mediante un proceso de tanteos y errores. Cuando un bebé se siente molesto por algo, manifiesta su malestar a través del llanto o de enojo, y si no consigue el objetivo que desea, cambia de táctica, así hasta conseguir lo que desea. Aquella conducta que le funcionó para lograr su objetivo, puede convertirla en un mecanismo habitual de comportamiento, es decir, en uno de sus rasgos característicos.
Ahora bien, para que todos estos procesos evolutivos tengan lugar, es preciso que ciertas estructuras biológicas hayan llegado a un determinado nivel de madurez, Las llamadas teorías formales del desarrollo tienen por objeto el estudio de éstas y la construcción de leyes en relación con los cambios que tienen lugar en el desarrollo humano.
El estudio del desarrollo de la personalidad puede hacerse desde un punto de vista puramente descriptivo y conductista exponiendo solamente cuáles son las formas típicas en cada una de las secuencias históricas o bien, por el contrario, planteándose el problema de averiguar cuáles son las estructuras subyacentes a cada secuencia de la evolución.
Un ejemplo del primer enfoque son los trabajos que sobre el desarrollo han realizado Gesell y colaboradores. Tras largo tiempo de observación sistemática del comportamiento de gran cantidad de lactantes y niños, Estableció unas normas de desarrollo. Sus trabajos son de la máxima trascendencia e importancia a pesar de haber quedado voluntariamente circunscrito al mero establecimiento de normas para cada una de las secuencias del desarrollo.
Gesell no ha teorizado o investigado acerca de las estructuras subyacentes a este desarrollo. Estudia, por ejemplo, las secuencias de aparición del lenguaje y marca unos patrones evolutivos, pero sin estudiar las estructuras subyacentes a estos procesos de adquisición, ni cuáles son sus factores determinantes.
Por el contrario, las teorías formales del desarrollo especulan acerca de las estructuras o procesos subyacentes más que sobre manifestaciones externas de los mismos. Describen cómo evoluciona la relación del individuo con su medio, las estructuras que utiliza y los estados a través de los cuales estas estructuras emergen y se desarrollan. Entre las teorías formales más importantes se encuentra la de Freud.
Recordemos que Freud concebía el desarrollo a través de tres periodos: oral, anal y genital. Estos periodos representan para Freud fases o estadios de valor universal, manifestados por descargas de energía sexual a través de los cuales se configura la personalidad del individuo. Concomitantemente con la energía gradual de estas formas de manifestación de la libido, se produce una progresión evolutiva que, partiendo del principio del placer y de los procesos primarios –es decir, de los principios de gobierno de la conducta a través de la experiencia-, llega hasta el principio de la realidad y los procesos secundarios, asociados éstos a la formación de las estructuras denominadas Yo y Superyó. La teoría freudiana del desarrollo de la personalidad contiene todos los elementos esenciales inherentes a este tipo de teorías. Los principios básicos teoréticos son: los tres estadios psicosexuales, los procesos secundarios y primarios, el Ello y los instintos, el Yo y el Superyó. Estas estructuras y procesos se agrupan en el principio del placer y de la realidad, postulándose una organización particular de los elementos de la personalidad que determinan sus mutuas interrelaciones.

b) Factores biológicos y personalidad
Si el hombre es un ser biológico compuesto por tejidos orgánicos, no debe sorprendernos por lo tanto que su conducta esté en parten relacionada con su anatomía y su fisiología.

Características somáticas y funcionales
Aspectos somáticos que tienen una evidente repercusión en la aparición de rasgos de la personalidad: la, el corpulencia atractivo físico, el estado general de salud y la existencia de defectos sensoriales o motores, pueden ser importantes factores moldeadores de la personalidad.
Glándulas endocrinas
Mientras las glándulas endocrinas funcionen normalmente no se ponen de manifiesto modificaciones de la personalidad, a excepción de las que se producen a consecuencia del comienzo o final del funcionamiento de las gónadas que dan lugar a la aparición de los periodos denominados pubertad y menopausia, en los que es característica la aparición de importantes modificaciones de la personalidad. Pero cuando estas glándulas se alteran por alguna lesión o enfermedad, se perturba su funcionamiento, se modifica el equilibrio químico de la sangre y aparecen cambios de personalidad que pueden llegar incluso a ser definitivos.
Drogas y enfermedades
La presencia de ciertas drogas y en el organismo puede producir cambios de personalidad pasajera o permanente. También las infecciones pueden ocasionar cambios en la personalidad a causa de que algunos de los virus y bacterias que los producen atacan el sistema nervioso central. Los tumores y lesiones cerebrales subsiguientes a accidentes craneales pueden dar lugar a notables modificaciones de la personalidad.

c) Factores ambientales y personalidad
Dentro de los límites impuestos por los condicionamientos biológicos el desarrollo de la personalidad está mucho más influido por las reacciones de los demás hacia el individuo y por las suyas propias hacia los demás, que por cualquier otro factor. Antropólogos culturales han hecho mucho hincapié en lo que ellos llaman “molde socio-cultural”. Estas influencias socio-culturales comienzan desde que el niño nace y continúan ejerciéndose durante toda la vida.

Hogar y relaciones familiares
La influencia del ambiente familiar sobre los niños y adolescentes es extraordinaria. Durante los dos primeros años de vida es prácticamente la única existente. El niño establece sus primeros contactos con el ambiente a través de sus padres y de las personas que se encargan de cuidarlo. Las actitudes y conducta de éstos son de extraordinaria importancia para el desarrollo de la personalidad del niño. Baldwin, Kalhorn y Breese en investigaciones realizadas bajo los auspicios del Fels Research Institute, han sugerido tres dimensiones independientes para describir la conducta de los padres hacia los niños:

Aceptación - Rechazo
Posesión - Desprendimiento
Democracia - Autocracia

La primera dimensión está en relación con el grado de afecto dirigido hacia el niño. Si los padres no le demuestran afecto, pueden provocar el desarrollo de rasgos de introversión; el pequeño se refugiará en su fantasía, en la cual quizás encuentre las satisfacciones que le niega la vida real. Cuando la falta de afecto es muy acusada, incluso se pueden producir graves perturbaciones

La dimensión posición-desprendimiento está en relación con el grado de sobreprotección que recibe el niño en lo tocante a los peligros exteriores y a las situaciones traumáticas. Una sobreprotección excesiva facilitará la eclosión (aparición), de una personalidad débil y excesivamente dependiente. En el polo opuesto, dejando al niño sin ninguna protección frente a los traumas puede darse lugar a la aparición de una personalidad dura y excesivamente autonómica.

La dimensión democracia-autocracia hace referencia a la amplitud con que el niño puede participar en las actividades familiares. Actitudes demasiado autocráticas implican el manejo del niño con criterios puramente dictatoriales, haciendo caso omiso de sus propias necesidades. En una revisión del problema de los padres autoritarios llevada a cabo por B.R. Mc Candless, este autor llega a las siguientes conclusiones:
a) Es más difícil modificar la conducta del niño de padres autoritarios, ya que ha adquirido una formas de responder standard y le resulta difícil aprender cosas nuevas.
b) El niño, al igual que sus padres, tiende más a menudo a ser autoritario y a tener más hostilidad latente que los niños que se educan con unos padres democráticos.
c) El niño de padres autoritarios tiende a ser rígido y a reaccionar de forma tajante y dicotomizada: verdad-mentira; sí-no, bueno-malo, entre otros.

Si el ambiente familiar es de equilibrio, confianza mutua, respeto a cada miembro del grupo y hay suficiente seguridad económica y emocional, la personalidad del niño se moldeará de forma mucho más armónica que si en el ambiente hay discusiones, celos, desavenencias, falta de lealtad, inseguridad económica o si el matrimonio está separado. Un control exagerado es represivo y el niño tenderá a ser más dependiente e inhibido. Poco control puede determinar que el niño se aproveche de todas las circunstancias y no tenga respeto por las normas que siempre deben regir la conducta de todo individuo.

ELEMENTOS DE UNA TEORÍA DE PERSONALIDAD.
Supuestos básicos:
La personalidad es un sistema complejo, cuya organización global es el resultado de interacciones entre subsistemas biológicos y psicológicos.
Las personas tienen capacidad de contribuir proactivamente en sus experiencias y desarrollo.
Hay una continuidad y coherencia en la personalidad que se aprecia mejor cuando se considera la persona como un todo y se analiza el desarrollo del individuo a lo largo del ciclo vital.
En las distintas teorías se introducen los conceptos de estructura y proceso:
Estructura: aspectos más estables de la personalidad (generalmente se denominan rasgos y tipos).
Proceso: aspectos dinámicos de la personalidad (conceptos motivacionales, cognitivos o afectivos).
Aunque todas hablan de ambos tipos de unidades, se inclinan hacia unos u otros.
Las teorías disposicionales o de rasgo (estructura) se centran en características estables que diferencian consistentemente a los individuos.
Las aproximaciones basadas en el proceso se centran en la interacción entre el sistema de procesamiento social-cognitivo-emocional del individuo y la situación específica.
Se necesita estudiar ambas consideraciones (tanto las regularidades de las personas como su adaptación -interacción- con las distintas situaciones).
Además hay que tener en cuenta que el individuo recibe influencias ambientales y genéticas que afectan a su personalidad (estructura y dinámica). Entre los determinantes ambientales están los factores culturales, sociales y familiares.
Y no hay que olvidar la propia situación en que tiene lugar la conducta. Las conductas y reacciones están en función de cómo se percibe la situación, pero al mismo tiempo, las personas afectan a las situaciones (eligen unas frente a otras, introducen cambios.), por lo que constantemente interactúan personas y situaciones.

Las manifestaciones de la conducta en el individuo es un tema complejo y de gran importancia en el desenvolvimiento y desarrollo del mismo. El manejo y control de las mismas dependen de los factores biológicos, ambientales y psico sociales, ya que la personalidad de cada uno se ve determinado de la forma en como ha sido el proceso de enseñanza-aprendizaje y las experiencias que ha tenido durante el mismo.
Claro esta que depende a su vez, del carácter y la capacidad que tenga el individuo de encarar la situaciones difíciles,  superarlas y seguir
Podemos decir entonces, que la personalidad es el conjunto de elementos de un ser humano, que hacen del mismo una totalidad vital en la que se integran las habilidades físicas e intelectuales, los intereses y valores, las actitudes y los estilos de vida, que dan al sujeto la conciencia interna de su yo, y que lo hacen un modelo único en rasgos mensurables y relativamente permanentes, 

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