LA DECEPCIÓN
La decepción es un sentimieno de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre
un deseo o una persona. Se forma en unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena.
La decepción, si perdura, es un desencadenante para la frustración y mas adelante, la depresión.
Similar al arrepentimiento, se diferencia en que el sentimiento de
arrepentimiento se enfoca básicamente en fallas en elecciones personales
mientras que el de decepción se enfoca más en la insatisfacción
proveniente del aspecto externo. Es una fuente de estrés psicológico.
Cuando la razón indica decepción hay que darle paso a la razón para que no sufra el corazón
Juan Guillermo Arenas Marin
La decepción se presenta cuando le adjudicamos a una cosa, situación o
persona atributos que no tiene y "descubrimos" que no los posee.
Entonces,
podemos desilusionarnos, desencantarnos, frustrarnos, contrariarnos,
ponernos bravos o caer en despecho, desesperanza, tristeza, amargura,
desánimo o depresión, por el fiasco que tuvimos.
Aunque las
decepciones, las más de las veces, dependen de la forma como nosotros
mismos percibimos, sin duda que también las provocan los engaños, sobre
todo cuando alguna persona falta a la verdad en lo que nos dice, hace o
pretende retraerse de lo pactado o que deshaga algo.
En el campo
del amor, siempre la pareja despierta sentimientos, ilusiones,
esperanzas especialmente atractivas, e imágenes-objetivos hacia el
futuro. Se quiere ser feliz, tener un hogar, hijos y éxito profesional
conjunto, entre tantas cosas. Cuando estas representaciones mentales no
se logran, surgen decepciones de vida. En innumerables casos, las
parejas cuando se enamoran, se ven mutuamente a través del prisma del
amor. Esto distorsiona la realidad. Así se pueden minimizar o ignorar
defectos personales e incrementar o distinguir virtudes inexistentes.
Luego, ya cónyuges, se descubren tal y cual son y sobreviene el
desengaño, la decepción. De la ilusión pasamos a la desilusión. Se sale
del engaño o del error de apreciación en que se estaba.
En otras
ocasiones la publicidad engañosa, la propaganda política o la sobreventa
de una idea o producto nos lleva a crear expectativas personales en
torno a algo o alguien que al no darnos o proveernos lo esperado nos
decepciona.
Lo primordial para no ser decepcionados
permanentemente, es intentar ser lo más objetivos que podamos, no
crearnos falsas esperanzas, evaluar las situaciones evitando juicios
emocionales, y valorar y apreciar a las personas en su justa dimensión.
La
otra cuestión que se nos presenta es que seamos nosotros mismos quien
decepciona a un tercero y este nos dice: "¡Me has decepcionado!". Lo
cual suele provenir de un ser querido, padre, hermano, pareja o hijo, y
nos llena de dolor y angustia. Para prevenir que esto ocurra nunca
mintamos, no aparentemos ser lo que no somos, seamos auténticos y
mostremos nuestras virtudes así como los defectos.
1 comentario:
la decepcion endurece el corazon no ay que confiar
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